Hombre y agua, una relación vital llevada al teatro

Aguas Cordobesas Compartimos una entrevista con “Pichón” Baldinu, creador de “El Hombre Vertiente”, uno de los primeros espectáculos teatrales que hablan del rol del hombre y el agua. En esta charla nos cuenta cómo nació y de qué se trata la obra.

Pichón Baldinu es actor, creador y director. Su carrera inició a principios de la década de 1980 y se desarrolló a través de compañías y obras artísticas con las que recorrió diferentes ciudades del mundo. 

La relación entre este artista y el agua nació hace mucho tiempo, pero se hizo más fuerte cuando la Expo Zaragoza 2008, la más famosa feria internacional dedicada al agua, lo convocó para desarrollar un espectáculo. Y así nació “Hombre Vertiente”, una puesta diferente y concientizadora que se expuso ante 1.300.000 espectadores y continuó su éxito en nuestro país.

¿Por qué incluís agua en tus espectáculos? ¿Cuál es su significado artístico?

Desde hace muchos años uso agua en mis espectáculos. El agua tiene un efecto visual y plástico muy bello. Es un elemento que adquiere forma de acuerdo a cómo la iluminás, adquiere otra dimensión y podés verla en distintas proyecciones. 

Por un lado, nuestra composición física es mayormente de agua, a la vez que la necesitamos para vivir y ni siquiera somos consientes de eso. Por otro lado, el agua tiene una implicancia de vida y de creación, está muy ligada a lo artístico, a lo creativo. El agua es también un símbolo de limpieza, de purificación.  Entonces, está siempre muy presente en las representaciones artísticas que elegí. 

“El Hombre Vertiente” es una puesta que habla del agua. ¿En qué te inspiraste?  

Es una obra que habla del vínculo del agua con el hombre. Para hacerla entré en contacto con la falta de agua en el mundo y las crisis que se vienen a partir de esta situación. Fue muy fuerte el contraste con la información: nosotros vivimos abriendo un grifo y dejándolo abierto por 10 o 15 minutos…y de repente te das cuenta de que en muchos lugares del mundo tener una pileta, por ejemplo, es algo muy caro o imposible.

La concientización respecto a esta situación fue muy reveladora, porque comprendí que el agua siempre fue un conflicto en el planeta. Eso fue un poco la primera versión que hicimos de El Hombre Vertiente: se ponía al hombre como el primer personaje central del conflicto del agua. El problema del agua no lo tiene el planeta, el problema lo tiene el hombre, y depende del hombre  ser más humanitario… o hacer que el agua sea como el petróleo: objeto de conflicto, de guerra, de poder.

¿Cómo lo planteaste artísticamente?

Se presentaba un hombre persiguiendo una gota de agua que aparecía y desaparecía, y cada gota de agua iba abriendo un portal hacia la historia del hombre. A este hombre el agua le salía por los poros, lograba sacar el agua del cuerpo y utilizarla como si fuera un súper poder. Y a raíz del abuso de este súper poder comienzan a enfrentarse y a luchar entre ellos; era como la batalla del agua. 

En una segunda escena aparecía un hombre que estaba en “chiripa”. Una persona que había perdido todo ese poder y comenzaba a caminar sobre la tierra desertizada. En cada pisada generaba grietas de donde empezaban a salir unas lagartijas contra las cuales él luchaba para que no se lo comieran, pero se lo terminaban comiendo y se transformaba en tierra, en polvo.

En la última escena, volvía a aparecer un hombre primitivo que descubría que el secreto era convivir con ese medio para ser parte de medio… que necesitamos el agua para vivir, que somos parte de ella y que existe una posibilidad para nosotros si la respetamos como elemento. Ese era el mensaje, que fue muy comprendido y aceptado.

AQUÍ pueden encontrar más información sobre el show. Y en este link más datos sobre la carrera de Pichón Baldinu.



OTRAS NOTICIAS