El preciado acceso al agua

Aguas Cordobesas Pablo Vagliente es el responsable de la Fundación Avina en Argentina. Durante una entrevista publicada en la revista Canales hablamos con él sobre el derecho al agua y los proyectos de la institución en Córdoba y América Latina.

Pablo Vagliente es doctor en historia por la Universidad Nacional de Córdoba y magister en Historia Latinoamericana por la Universidad de Andalucía, España. Trabajó como docente e investigador en las universidades nacionales de Córdoba y Villa María, así como también en la Universidad Católica de Córdoba. Ocupó diversos cargos en organismos públicos, fue consultor del BID y asistente parlamentario en el Concejo Deliberante de Córdoba.   

Desde 2005 trabaja en la Fundación Avina,  entidad destinada a contribuir con el desarrollo sostenible de América Latina, donde fue designado responsable nacional para Argentina, en 2011. Allí desarrolla la agenda de cambio “Acceso al agua”, a través de la cual la entidad impulsa distintos modelos de gobernabilidad democrática de este recurso natural. 

Mendiolaza, el lugar donde vive, es una zona afectada por la crisis hídrica. ¡Qué paradoja!

Sí, yo soy uno más entre los millones que no tienen acceso al agua de red. Pero acabo de construir una cisterna para almacenar el agua de las lluvias. No la uso para tomar porque no me fío del sistema, pero sí para limpiar y regar. Cuando vivís en una cultura de la escases y la crisis hídrica te toca de cerca, la toma de conciencia es mayor. 

¿Es muy difícil que la gente tome conciencia?

En general quienes viven en las grandes ciudades y tienen acceso privilegiado a este derecho no tienen conciencia, salvo casos particulares. Pero las grandes crisis son aleccionadoras. 

¿Cómo define el concepto de acceso al agua?

Como un derecho. Para mí acceso al agua es hacer efectivo un derecho humano esencial para todas las personas. Mi trabajo en Avina no sólo está vinculado a acciones tecnológicas, sino también a problemáticas sociales y, sobre todo, a educar en la conciencia de este derecho. 

¿Cuál es la problemática global que ocasiona la falta de acceso al agua? 

Fundamentalmente la desigualdad. Existe una enorme asimetría entre los que tienen la posibilidad de acceder a este derecho y los que no la tienen. En América Latina, 50 millones de personas carecen de agua potable, esto no sólo afecta a regiones habitadas por campesinos aislados, sino también a zonas periurbanas. Es un hecho desconcertante si consideramos que se trata de una de las regiones más lluviosas de la Tierra.

¿Cuáles son los problemas más graves que esto ocasiona?

Los problemas de salud son alarmantes. Millones de personas consumen agua de río directo, no la hierven ni la cloran y esto ocasiona serios problemas gástrico- intestinales, un alto índice de esquistosomiasis y cólera. Cada día se producen seis mil muertes por diarrea, y en la mayoría de los casos las víctimas son niños menores de cinco años.

¿Cuál es el objetivo principal de “Acceso al agua”? 

Impulsar distintos modelos de gobernabilidad democrática de este recurso a través de iniciativas que involucren a la comunidad pero también a los sectores públicos y privados en los procesos y proyectos. 

¿Cómo llevan adelante la agenda?  

Inicialmente intentamos asumir dos oportunidades muy relacionadas: la de acceso al agua y la de manejo integral de cuencas. Pero en el camino nos dimos cuenta de que primero necesitábamos hacer foco en la primera, para luego retomar la segunda. Así, durante 2009 y 2010 se ratificó la estrategia de acceso al agua a través de tres modelos de gobernabilidad: el trabajo de las Organizaciones Comunitarias Prestadoras de Servicio de Saneamiento (OCSAS), la articulación social y tecnológica y el control social para políticas públicas institucionalizadas. Esto nos permitió, en 2011, contar con una gran cantidad de datos claros y contundentes sobre esta problemática y así recuperar la perspectiva de cuencas, en la que Córdoba es un ejemplo para Latinoamérica por su intervención a través de múltiples proyectos. 

¿Qué acciones se llevan a cabo en Córdoba? 

La cosecha de agua que se realiza a través del INTA en San Marcos Sierra, Serrezuela y otros puntos de la provincia de Córdoba; las intervenciones de conservación sostenible de cuencas en la Pampa de Achala, la Pampa de Olaen y la reserva militar de La Calera; y la creación del Grupo Intercuencas Sostenibles, que reúne a una docena de académicos expertos en investigar problemáticas hídricas. Este grupo acercó al Ministerio de Ambiente, Agua y Energía de la Provincia de Córdoba una propuesta con 20 soluciones para revertir a mediano plazo la crisis que afecta a las Sierras Chicas. 

¿Podría mencionar algunas de las soluciones planteadas? 

El aprovechamiento de la Cuenca del río Los Molinos o la de Embalse de Río Tercero, que con pequeñas obras de reingeniería permitirían liberar al San Roque y abastecer a toda la ciudad de Córdoba. Por otra parte, el almacenamiento de agua de lluvia tendría que ser una política comercial y subsidiada para que todas las personas tengan el techo de su casa inclinado y su captura de agua, algo que los códigos de edificación también deberían contemplar. 

Para saber más sobre “Acceso al agua”

“Modelos de Gobernabilidad Democrática para el Acceso al Agua en América Latina”, publicado por Fundación Avina.



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