¿Cómo se acumula el agua en el suelo?

Aguas Cordobesas Las lluvias son la principal fuente de agua de la tierra, y en este sentido los bosques constituyen un factor fundamental para su conservación. ¿Cómo funciona el proceso?

El agua que hay en el suelo proviene, en su mayor parte, de las precipitaciones y del agua subterránea, pero para comprenderlo mejor, es necesario entender cómo funciona el ciclo hidrológico:

La cantidad de agua que hay en el mundo es siempre la misma, pero sus estados cambian y, además, se mueve a diferentes velocidades. El calor del sol impacta en las superficies de los cursos de agua y produce la evaporación, que luego llega a la atmósfera, se enfría, forma nubes y luego vuelve en forma de gotas.

Una vez en la superficie de la tierra, el agua puede tomar diferentes caminos:

• Infiltrarse.

• Correr por la superficie de la tierra.

• Acumularse en las hojas de las plantas.

• Encharcarse, desde donde se evapora nuevamente hacia la atmósfera. 

La lluvia que se infiltra, si no es usada por las plantas para la transpiración o si no se evapora a la atmósfera, se va más abajo, como agua subterránea, que se mueve en forma lateral hacia el mar para completar el ciclo hidrológico, aunque en su camino, parte de esta masa de agua terminará en arroyos, ríos y lagos. 

De esto se deduce que el agua subterránea será la encargada de mantener el nivel del agua en los pozos y la continuidad de las corrientes de agua durante los períodos secos, y es aquí donde las plantas que haya en esos suelos se transforman en factores fundamentales, ya que son sus raíces y su capacidad de absorción lo que consigue la infiltración del agua y, por consiguiente, evitan inundaciones, erosión del suelo y daño en las tierras agrícolas. 

Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, los bosques son muy importantes porque tienen una mayor tasa de transpiración y un período más largo que los cultivos. Además, sus raíces son más profundas, lo que permite la absorción de agua desde mayores profundidades. 

“La introducción de malas prácticas de manejo de suelo, que aumenten la proporción de agua de lluvia perdida como escorrentía, reduce el flujo de base e incrementa los flujos máximos y la incidencia de las inundaciones. Viceversa, un mejoramiento del manejo del suelo y de los nutrientes conducirá a una mayor producción de grano y follaje, mayores tasas de transpiración y, por lo tanto, a menos recarga”, indica el informe.

“Los bosques son nuestro paraguas y esponja natural, por lo tanto más desmontes es sinónimo de más inundaciones”, afirmó Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace tras las inundaciones de principios de 2015.



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