Agua en la Luna

Aguas Cordobesas El geólogo cordobés Alberto Saal, radicado desde hace 20 años en Estados Unidos, dirigió el equipo científico que detectó hidrógeno en las rocas lunares. En esta entrevista nos habla de la importancia del agua desde un enfoque distinto.

Alberto Saal es licenciado y doctor en Geología por la Universidad Nacional de Córdoba y el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) respectivamente. Con un gran afán por la investigación, Saal dirigió el equipo científico de la Brown University, que detectó hidrógeno en las rocas lunares.

¿Cómo surge su interés por analizar la presencia de agua en la Luna?

Soy un estudioso del planeta en general. En 2002, junto a Erik Hauri, desarrollamos una técnica para estudiar lavas, que es aquello que erupciona de los volcanes. Varios años después, nos ofrecieron estudiar, con esta técnica, las muestras que trajeron de las misiones espaciales Apolo 15 (1971) y Apolo 17 (1972) y analizar las rocas volcánicas, para ver cuál era el contenido de agua y otros minerales. Nos dijeron que sabían que  la Luna no tenía agua porque que en los últimos 40 años mucha gente había tratado de analizar los contenidos de agua de las rocas volcánicas lunares y no pudieron medir nada, lo cuál quería decir que no había agua.

Nosotros dijimos: “Bueno, está bien, pero tenemos una técnica de análisis muy buena, con niveles de detección mucho mayores a otras técnicas”. Entonces nos permitieron hacer los análisis y determinamos que había agua. 

¿Qué develó el estudio?

Este descubrimiento lleva a pensar nuevamente en el proceso de formación. El paradigma actual plantea que la Luna se formó por una colisión cataclísmica entre la temprana Tierra y un objeto del tamaño de Marte, hace 4.500 millones de años. Según se cree, si había agua en la Tierra antes del impacto, se perdió en el material que formó la Luna durante la colisión. Este estudio que detectó hidrógeno en las rocas lunares da fuerza a la hipótesis de que el agua es endógena a la Luna y, por lo tanto, el impacto no produjo la pérdida total. 

¿Hacia dónde está orientada la investigación actualmente?

Cuando la lava va subiendo del interior del planeta, se va enfriando un poquito y, al enfriarse, empieza a cristalizar. En este proceso hay cristales que atrapan gotitas de la lava, que quedan allí a la misma presión que cuándo el cristal se formó: si está a alta presión, nunca se forma la parte gaseosa, y entonces esas gotitas se quedan con el contenido inicial de agua que tenía la lava antes de la erupción. Eso es lo que analizamos en 2011 y lo que encontramos es que hay 1.400 partes por millón, el doble de lo que pensábamos en el modelo. Eso confirma que hay agua.

Desde su enfoque científico ¿está afectada la disponibilidad de agua en la Tierra? ¿Esto puede afectar su dinámica y en qué sentido?

Además del agua que hay en los océanos, hay mucha agua disuelta en sólidos dentro de la Tierra: hay entre 1 y 2 océanos más. Pero que esa agua pase a la superficie de la Tierra, es otra cosa.  El agua es muy importante para la dinámica de la Tierra.

La dinámica de un planeta, la actividad volcánica o cómo se enfría un planeta, está muy regulado por la cantidad de agua que tiene. Por eso la Tierra es muy activa, porque tiene mucha agua.

¿Que aporta a la humanidad, mirando al futuro, la presencia de agua en la Luna? 

Es importante desde el punto de vista práctico, porque la presencia de hielos en las zonas polares de la Luna permite que se pongan bases lunares donde se pueda poner gente, como “preludio” a ir a una misión en Marte, que desde la Tierra llevaría como 500 días. También sirve para saber cómo se genera el agua que estamos bebiendo, cómo se genera la vida. El agua es indispensable para la vida, si el agua viene de otro lugar, ¿la vida donde se generó?



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