Profundización para Docentes


  • La vida en el mar Muerto

    La vida en el mar Muerto

    El mar Muerto es un gran lago salado. Se encuentra en Asia, entre Israel y Jordania (en el Cercano Oriente). Recibe agua del río Jordán y otros ríos menores, pero no vuelca sus aguas en ningún otro lugar, por lo que sólo pierde agua por evaporación. Como se encuentra en una zona desértica, muy cálida, la evaporación es sumamente abundante. Al evaporarse el agua, los solutos contenidos en ella permanecen en el lago. Como resultado de esto, tenemos un lago que es ¡seis veces más salado que los océanos!
    En su parte más profunda contiene un 27% de sustancias sólidas, como cloruro de sodio (sal común), cloruro de potasio y de magnesio, y muchas otras. Hay tantos sólidos disueltos en el agua que una persona puede flotar en su superficie sin ningún esfuerzo.
    No contiene vida, salvo algunas bacterias, ya que ningún pez sobrevive en un medio tan salado.



  • Siempre la misma agua

    Siempre la misma agua

    Aunque parezca increíble, hoy podemos tomar la misma agua que bebían nuestros antepasados prehistóricos. Esto es así porque gracias al ciclo que realiza, el agua se renueva constantemente. Por eso se puede afirmar que el volumen de agua planetaria no se ha modificado desde hace millones de años. Además, cuando se congela o evapora se separa prácticamente pura, por lo tanto desde este punto de vista, el agua es un recurso natural renovable por excelencia.
    Actualmente, hay en la Tierra la misma cantidad de agua que existía hace 3.800 millones de años atrás, época en que se formó el agua en nuestro planeta. Esto se debe a que el ciclo hidrológico permite que continuamente se utilice la misma agua, la cual se encuentra en diferentes estados: sólida, líquida o gaseosa.
    Cada vez que tomamos un sorbo de agua fresca, esta es nueva para nosotros. Pero no es agua nueva: esta agua ha sido reciclada una y otra vez desde los comienzos del universo por diversas formas de vida, como un dinosaurio, un mamut, una planta o una persona que vivió cientos de años antes.



  • Un problema mundial

    Un problema mundial

    Durante la última década, el número de sequías e inundaciones ha aumentado trágicamente debido al deterioro de las condiciones medioambientales y al cambio climático global a causa del incremento del efecto invernadero por emisiones de gas.
    Casi todos los sistemas fluviales del mundo se han visto alterados por las actividades del hombre. El desvío de los ríos y la excesiva extracción de agua han contribuido a ello y han agravado las condiciones de sequía de las tierras áridas del mundo. Esta situación ha ido empeorando a causa de la pérdida de cobertura arbórea en las cuencas, pues los árboles y otras vegetaciones ayudan a absorber y almacenar el agua durante la estación húmeda para que ésta esté disponible durante la estación seca.
    Muchos ríos ya no alcanzan sus deltas durante los períodos secos. El Colorado, el Huang-él (río Amarillo), el Ganges, el Nilo, el Syr Darya y el Amu Darya, entre otros, se quedan sin agua en su parte más baja durante la estación seca (algunos de ellos permanecen secos la mitad del año o incluso más tiempo). La transformación de humedales en tierras agrícolas y urbanas también ha empobrecido la capacidad de estas "esponjas naturales" de absorber y almacenar el excedente de agua durante la estación lluviosa.
    Esto significa, según el Instituto de Recursos Mundiales, que ahora las sequías son más frecuentes y severas en las tierras áridas, al mismo tiempo que la intensidad y frecuencia de las inundaciones aumenta, sobre todo en las regiones del mundo más propensas a ellas.
    El efecto vaivén de las sequías seguidas de inundaciones, es cada vez más grave, según la ONU. La principal razón es la destrucción de bosques y humedales. Pero si el cambio climático continúa, estos ciclos destructivos serán cada vez más devastadores.

    Ejemplos recientes:
    - Las inundaciones que tuvieron lugar en Asia en 1998 causaron 7.000 muertos, dañaron más de 6 millones de casas y destruyeron 25 millones de hectáreas de cultivo en Bangladesh, China, India y Vietnam.
    - En setiembre de 2000, las inundaciones y desplazamientos de terreno que tuvieron lugar en Japón forzaron la evacuación de 45.000 personas; durante 24 horas se produjo la mayor precipitación de lluvia jamás registrada desde el inicio de los registros en 1891.
    - En setiembre de 2000, fuertes lluvias en el Sudeste Asiático ocasionaron inundaciones sin precedentes a lo largo del río Mekong y de sus afluentes. Las aguas desbordadas inundaron partes del norte de Tailandia, lo que ocasionó daños a más de medio millón de hectáreas de cultivo. Casi medio millón de personas en el delta del Mekong (en Camboya y Vietnam) tuvieron que abandonar sus casas. En Laos, más de 18.000 familias tuvieron que ser evacuadas de las llanuras inundables y las aguas desbordadas dañaron gravemente unas 50.000 hectáreas de cultivo.



  • La desertificación

    La desertificación

    La desertificación no es una expansión natural de los desiertos existentes, sino el proceso de degradación de las tierras en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas. Es un proceso gradual de pérdida de productividad del suelo y de adelgazamiento de la cubierta vegetativa por efecto de las actividades humanas y de las variaciones climáticas.
    Según las estimaciones, en los últimos 20 años, la superficie perdida equivale al de todas las tierras de cultivo de los Estados Unidos.
    Aproximadamente un tercio de la superficie de la tierra del mundo está amenazada por la desertificación. Se espera que, hasta 2025, las tierras vírgenes disminuyan en dos tercios en África, en un tercio en Asia y en una quinta parte aproximadamente en América del Sur.
    Igualmente peligra la subsistencia de unas mil millones de personas y causará migraciones en masa.